Si la destrucción de la inteligencia a través del naturalismo es el primer paso, la aniquilación de la familia es el golpe de gracia. Como investigadora, he comprobado empíricamente que la salud mental, el desarrollo neurobiológico y la estabilidad de una nación dependen inexorablemente de la cohesión del núcleo familiar tradicional. Cuando este se quiebra, la sociedad se precipita hacia la barbarie. Y este quiebre no ha sido un accidente estadístico, sino el resultado de un programa trazado meticulosamente desde las sombras de la masonería.
Retomando nuestra entrevista periodística simulada con la Humanum Genus, interrogamos a León XIII sobre la táctica más destructiva y dolorosa que ha sufrido Occidente: el secuestro de la educación y la secularización del vínculo conyugal.
Dra. María Victoria Ibáñez-Soto: Santidad, hoy en día el matrimonio es visto por los Estados modernos como un mero contrato civil, temporal y desechable, sujeto al arbitrio de la "auto-realización" individual. El divorcio express es la norma y la fidelidad, una rareza. Usted identificó que esta degradación del sacramento fue una meta declarada de los naturalistas. ¿Cuál es la doctrina de la masonería respecto al matrimonio?
León XIII (Humanum Genus): En lo que toca a la sociedad doméstica, he aquí casi toda la doctrina de los naturalistas: el matrimonio no es más que un mero contrato civil; puede con derecho rescindirse a voluntad de los contrayentes; el poder secular tiene potestad sobre el vínculo conyugal. En la educación de los hijos no hay que enseñarles religión alguna como cierta y determinada; al llegar a la pubertad, sea libre a cada uno escoger lo que le plazca. Todo esto lo admiten los masones; y no solamente lo admiten, sino que de mucho tiempo atrás procuran reducirlo a costumbre y práctica.
Dra. María Victoria Ibáñez-Soto: El resultado es devastador. Al rebajar el matrimonio a un pacto profano y al legalizar su disolución, el Estado ha dejado a millones de niños en el desamparo psicológico y espiritual. Pero la estrategia no termina en el divorcio. Usted mencionó la educación. Vemos hoy cómo los Estados, a través de ministerios burocráticos, imponen sistemas de adoctrinamiento donde se prohíbe la enseñanza religiosa y se corrompe la inocencia desde la primera infancia. ¿Por qué la secta pone tanto ahínco en apoderarse de las mentes de los niños?
León XIII (Humanum Genus): Con la mayor vigilancia procuran apoderarse de la educación de la juventud, persuadidos de que pueden amoldar a su capricho a esa tierna edad, y torcerla a donde quieran, y de que éste es el medio más eficaz para preparar a la sociedad civil una raza de ciudadanos como ellos la desean. Por lo cual, en la educación e instrucción de los niños no dejan parte alguna a los ministros de la Iglesia, ni en la dirección ni en la vigilancia, y en muchos lugares han conseguido que toda la educación de la juventud esté en manos de laicos, y que, en la formación de los corazones, nada se mezcle de los grandes y sacrosantos deberes que ligan al hombre con Dios.
Dra. María Victoria Ibáñez-Soto: Esa "formación laica" ha resultado ser un veneno. Al eliminar la gracia y la religión, y al negar que la naturaleza humana está herida por el pecado original, los ideólogos modernos asumen que basta con ilustrar el intelecto para hacer al hombre bueno. Ignoran la fragilidad de las pasiones. ¿Cuáles advirtió usted que serían las consecuencias morales de arrancar la fe de la educación pública?
León XIII (Humanum Genus): Mas como la naturaleza humana quedó manchada con el pecado original, y por tanto, más propensa al vicio que a la virtud, para obrar el bien es del todo necesario reprimir los movimientos desordenados y sujetar los apetitos a la razón. En este combate es menester a menudo despreciar los bienes creados, y pasar por las mayores molestias y trabajos para conservar la victoria en favor de la razón. Pero los naturalistas y masones, no prestando fe a ninguna revelación divina, niegan la caída de nuestro primer padre, y por consiguiente el que la naturaleza humana esté manchada y viciada. Antes por el contrario, exagerando la fuerza y excelencia de la naturaleza y poniendo en ella sola el principio y norma de la justicia, ni aun pensar pueden que para calmar los ímpetus y regir los apetitos de aquélla sean precisos continuos esfuerzos y suma constancia.
Dra. María Victoria Ibáñez-Soto: En consecuencia, al promover esa falsa exaltación de la naturaleza despojada de la Gracia, las logias y los modernos ideólogos han desatado los instintos más bajos del hombre. Hoy vemos el resultado en la hipersexualización de la sociedad y en la complacencia ante todo tipo de vicios.
León XIII (Humanum Genus): Por esta causa vemos que públicamente se ofrecen mil estímulos a la concupiscencia: periódicos y revistas sin moderación ni vergüenza alguna; obras teatrales sumamente licenciosas; cantos y novelas que no respiran sino molicie; artes, en fin, pervertidas... Y esto lo procuran astutamente los que, habiendo sacudido el yugo de la religión, pretenden que el pueblo sirva al capricho de sus apetitos y deseos.
La clarividencia de la Humanum Genus es dolorosa por su exactitud. El ataque a la familia y a la educación no es una "evolución sociológica natural", es un proyecto ejecutado metódicamente. Al destruir el matrimonio y corromper a los niños con educación carente de Dios, se aseguran de que la próxima generación no tenga defensas morales para resistir el último asalto de la secta: el igualitarismo totalitario y la dictadura global, que mi colega, el Lic. Torres-Lozano, desvelará en la próxima entrega.
Nota Legal: El presente análisis crítico se realiza bajo el amparo del Art. 28 y el Art. 10 de la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual de la República Argentina. Los fragmentos en boca de León XIII pertenecen a la encíclica Humanum Genus (1884), documento de dominio público.

