A lo largo de esta serie periodística, hemos expuesto, con el bisturí magisterial de la Humanum Genus, la anatomía de la bestia naturalista. Hemos visto cómo la secta atacó la razón, secuestró al Estado, corrompió a la familia e instauró una tiranía global basada en la falsa igualdad. El diagnóstico, por crudo que sea, no es una invitación al fatalismo. El católico jamás sucumbe a la desesperanza porque sabe que el curso de la historia está en las manos de Cristo Rey.
Para cerrar esta magna entrevista simulada, pregunto al Sumo Pontífice sobre la estrategia de la Resurrección. La arquitectura del engaño parece omnipotente, pero tiene una debilidad insalvable: no soporta la luz de la Verdad.
Dr. Alejandro de la Garza: Santidad, ante un enemigo que controla las altas finanzas, los parlamentos, la educación y gran parte de la cultura mediática, la reacción natural de muchos fieles es el repliegue o el desánimo. Sin embargo, su encíclica es un llamado a la acción militante. ¿Cuál es la primera y más urgente instrucción que nos da a quienes estamos comprometidos en esta guerra cultural y espiritual?
León XIII (Humanum Genus): En primer lugar, arrancad a la masonería la máscara con que se cubre y mostradla tal cual es; enseñando de viva voz y por medio de Cartas pastorales a los pueblos cuáles son los artificios de estas sociedades para halagar y atraer, cuál la perversidad de sus doctrinas y cuán torpes sus empresas. Porque, como muchas veces lo han declarado nuestros antecesores, ninguno piense que por causa alguna le es lícito inscribirse en la secta masónica, si hace en algo aprecio de su profesión de católico y de la salvación de su alma.
Dr. Alejandro de la Garza: Desenmascarar al adversario es, en efecto, nuestro deber periodístico primordial en Editorial Santa Jacinta. Llamar a las cosas por su nombre y no transigir con los eufemismos del laicismo moderno. Ahora bien, para que el pueblo no caiga en estas trampas, necesita estar fuertemente arraigado en la verdad. ¿Dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos formativos para construir una defensa sólida?
León XIII (Humanum Genus): El segundo punto consiste en inducir por medio de frecuentes sermones y exhortaciones a las muchedumbres para que aprendan con esmero los preceptos de la religión, para lo cual os recomendamos en gran manera que por medio de escritos y sermones oportunos se expliquen los elementos de aquellas verdades santísimas en que se contiene la filosofía cristiana. El fin de todo esto es sanar los entendimientos por medio de la instrucción y ponerlos a cubierto de las muchas formas del error y de los varios atractivos de los vicios, sobre todo en esta gran libertad de escribir y en el ansia insaciable de aprender.
Dr. Alejandro de la Garza: La formación doctrinal profunda es, por tanto, el escudo indispensable. Pero más allá de la batalla de las ideas, usted advirtió que no bastaba con el esfuerzo humano. La organización en asociaciones católicas como la Tercera Orden Franciscana o los gremios de trabajadores fue fuertemente recomendada por usted. ¿Pero cuál es el recurso espiritual definitivo sin el cual toda acción social estaría condenada al fracaso frente a este principado de las tinieblas?
León XIII (Humanum Genus): Mas como sean insuficientes a arrancar las raíces de estas sectas los humanos esfuerzos, si desde el cielo no acude el Autor y Salvador soberano de los hombres, es menester, Venerables Hermanos, que con gran fervor y caridad le pidamos que, movido a compasión por los grandes peligros y daños de nuestra sociedad, se digne prestar a la flaqueza de nuestras fuerzas un aumento de las suyas. En este asunto debemos dirigirnos a la gloriosa Virgen María, Madre de Dios y Señora nuestra, para que así como desde el instante de su purísima Concepción aplastó la cabeza de la serpiente, así ahora proteja la Iglesia. Acudamos también al Arcángel San Miguel, al glorioso San José y a los grandes apóstoles San Pedro y San Pablo.
Dr. Alejandro de la Garza: Es el retorno a la teología de la historia cristiana. La resolución final de este combate no será obra de la astucia política, sino de la intervención divina solicitada por la perseverancia de los justos. Agradecemos inmensamente la luz perpetua que emana de su Magisterio, Santidad.
La arquitectura del engaño está a la vista de quien quiera verla. Los masones de antaño son los tecnócratas globalistas de hoy; sus métodos de infiltración y disolución moral siguen intactos. Sin embargo, su debilidad también sigue siendo la misma: operan sobre la mentira y el vicio. Nosotros, armados con la inteligencia afilada por la gracia, el Rosario en la mano y la espada dialéctica de San Miguel, tenemos el deber ineludible de dar la batalla frontal. La victoria, nos asegura la Promesa divina, está garantizada. Non praevalebunt.
Nota Legal: El presente análisis crítico se realiza bajo el amparo del Art. 28 y el Art. 10 de la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual de la República Argentina. Los fragmentos en boca de León XIII pertenecen a la encíclica Humanum Genus (1884), documento de dominio público.

